RADIACION SOLAR Y PROTECCION DE LA PIEL

El sol es nuestra principal fuente de energía y necesario para la vida. Tomar el sol tiene beneficios paro exponerse a sus radiaciones sin protección puede acarrearnos muchos problemas y muy graves.
Las radiaciones solares que llegan a la tierra producen luz, calor y reacciones fisicoquímicas. La luz es originada por los rayos que se descomponen en los colores del arco iris (del violeta al rojo), el calor por los rayos infrarrojos y las reacciones químicas principalmente por los ultravioletas. El sol proporciona las mismas en distintos porcentajes:

• Radiaciones luminosas en un 45 %.
• Radiaciones ultravioletas en un 5 %.
• Radiaciones infrarrojas o calóricas en un 50 %.

El espectro solar comprende una banda de ondas electromagnéticas, cuya longitud de onda oscila entre 2500 y 14000 UA (Unidades Amstrong).
De 2500 a 2900 UA provocan quemaduras graves.
De 2900 a 3200 UA provocan eritema y quemaduras.
De 3200 a 4000 UA provocan tostado, efecto bronceado.

Son tres los tipos de radiaciones solares:

• Ultravioletas:
UVC- No llegan a la tierra, son muy peligrosas para el hombre, las absorbe la capa de ozono.
UVB- Son muy energéticas, penetran en la epidermis y son las responsables del bronceado y también de los eritemas solares.
UVA- Son más perjudiciales, penetran a nivel de la dermis, son mucho más energéticas y son las responsables del envejecimiento de la piel y melanomas.

• Luminosas o Visibles: Penetran hasta la hipodermis.

• Infrarrojo o Calóricos: Penetran hasta la hipodermis y provocan un gran efecto calorífico.

¿A que se refiere la numeración de un filtro solar?

Se refiere al tiempo de exposición sin que se produzca eritema solar (enrojecimiento) Cuánto mayor sea el número de FPS (factor de protección solar) mayor será el tiempo que se podrá estar expuesto al sol.

¿Que es el Factor de Protección Solar (FPS)?

El FPS es el número que nos indica el tiempo que podemos estar expuestos al sol sin tener problemas, por ejemplo: si una persona puede estar 10 minutos al sol sin protección y no sufrir rojez, si utiliza un FPS 10 podrá estar: 10 X 10 = 100 minutos sin sufrir eritema. Hay que tener en cuenta que esta regla general es variable en forma personal.
Lo primero que sentimos cuando nos tiramos al sol, es el agradable calorcito de los rayos infrarrojos que no queman, los UVA nos van bronceando, el cabo de unas horas los UVB nos habrán causado un eritema actínico, al cabo de unos días la capa cornea de la piel ser agranda y la pigmentación se intensifica.
Si se abusa de la exposición tendremos como mal menor: manchas, arrugas,… como mal mayor: cataratas, cáncer de piel…
A largo plazo los rayos UVB UVA son absorbidos por nuestro material genético provocando alteraciones en los sistemas defensivos de la piel y como consecuencia: carcinomas y melanomas.

¿Cómo se clasifican los productos protectores solares?

• Filtros solares, aquellos productos que indiquen del 2 al 14 FPS.
• Bloqueadores solares, aquellos productos superiores a 15 FPS.

¿Cómo te protege un producto fotoprotector?

• FPS 4, bloquea un 75 % de los rayos UVB y un 25 % penetran.
• FPS 8, bloquea un 87.5 % de los rayos UVB y un 12.5 % penetran.
• FPS 15, bloquea un 93.3 % de los rayos UVB y un 6.7 % penetran.
• FPS 30, bloquea un 96.7 % de los rayos UVB y un 3.3 % penetran.
• FPS 50, bloquea un 98.0 % de los rayos UVB y un 2.0 % penetran.

¿Cómo se protege la piel frente a los rayos solares?

La piel se defiende de la acción agresiva del sol, por un doble mecanismo: a) aumento de la cantidad de Melanina presente en la superficie cutánea y b) aumento del espesor de la Capa Córnea, con una vasodilatación cutánea y evidente aumento del flujo sanguíneo (enrojecimiento – eritema) y también una mayor producción de sudor.
La piel es la encargada principal de defender al organismo de las agresiones del medio, por lo tanto, es también la encargada de defendernos de las radiaciones peligrosas.
En este caso la epidermis es la capa de la piel que se encarga de protegernos, esta está constituida por 5 estratos o subcapas que son desde dentro hacia fuera:

1. Estrato basal: donde permanentemente están reproduciéndose las células, éstas son de forma cúbica e intercaladamente hay unas células diferentes llamadas melanocitos en donde se está fabricando el pigmento llamado melanina.

2. Estrato espinoso: que es una capa más gruesa constituida por 3 a 10 filas de células que se aplanan a medida que se alejan de la basal y en donde aparecen los gránulos de melanina y melanocitos.

3. Estrato granuloso: constituido por 1 a 4 filas de células aún más chatas en donde se ven también gránulos de queratina.

4. Estrato lúcido: con células más chatas y sin núcleo, atravesados por fibras de queratina.

5. Estrato córneo: que está compactado en sus primeras filas pero que va perdiendo cohesión hasta descamarse en el exterior.

Solo se establecerá una verdadera protección antisolar, si la cantidad de Melanina presente es la requerida con el tiempo de exposición al sol y si el engrosamiento de la capa córnea ha alcanzado el adecuado con las necesidades. Conviene aclarar que el color de la piel es debido no sólo a la Melanina presente, sino además a otros pigmentos que también se encuentran simultáneamente, tales como la Hemoglobina (responsable del color en los glóbulos rojos de la sangre), la Hemosiderina, derivado de la Hemoglobina, los pigmentos carotíneos, anaranjados, semejantes a los que contiene las zanahorias, naranjas y mandarinas entre otros.

Tipos diferentes de piel reaccionan diferentes a la radiación solar. Una piel blanca, lechosa, que contiene pocos pigmentos y más fina es por lo tanto una piel mucho más delicada que una piel oscura. En esto también afecta la edad.
Cuando la radiación solar alcanza la piel, una parte es directamente reflejada y otra penetra siendo absorbida. Cuanto menor sea su longitud de onda, mayor será su penetración, su energía transportada y más nociva su acción.
Los rayos infrarrojos penetran muy poco y su incidencia nos brinda una sensación de calor agradable provocando un mayor flujo de sangre en la dermis. Este calor provoca la reacción del aumento de la sudoración y por lo tanto luego de un tiempo de exposición sentimos ardor lo que nos avisa de que tenemos que irnos.
La luz visible penetra un poco más alcanzando los gránulos más externos de melanina y provocando su oxidación. Esto se conoce como el “bronceado inmediato” y este efecto desaparece al cabo de 6 a 8 horas.
Los rayos U.V.A. atraviesan la epidermis alcanzando a las células pigmentarias (melanocitos) provocando la melanogénesis o acción bronceadora tardía y que comienza a percibirse después de las 48 horas de la exposición. Los rayos U.V.B. son absorbidos por la capa córnea de la epidermis en un 80% mientras que el 20% alcanza la capa basal y un 10% alcanza la dermis. Los cambios químicos que producen en estas capas son muy intensos y provocan la reacción del organismo llamada eritema solar. El eritema es una reacción inflamatoria con enrojecimiento, dilatación de los vasos sanguíneos, mayor aflujo de sangre, aumento de la temperatura local, edema, etc., y aparece de 2 a 4 horas después de la exposición solar presentando un máximo de 16 horas y que puede durar más de 2 días.

Los daños producidos en el estrato granuloso de la epidermis determinan la descamación temprana o sea que nos despellejamos.
El proceso natural de defensa de la piel hace que la capa córnea se torne más espesa, más cohesiva y compacta y que se atenúe la descamación. Este engrosamiento es producto de la queratinización así como de la deshidratación formando, como si fuera un caparazón, que busca protegernos de los rayos solares. De todas formas, la protección más importante la brinda la melanina.
La permanente exposición a los rayos solares provocan una modificación en el tejido conjuntivo dérmico conocida como Pseudoelastosis que es una pérdida de elasticidad de las fibras de elastina y por lo tanto la piel se arruga considerablemente, se afina en todas sus capas excepto en la capa córnea, que se secas y se mancha.
La evidencia científica indica que los rayos solares de longitud de onda menores de 3000 A provocan alteraciones en el ADN celular multiplicando por 10 las probabilidades de contraer melanomas y cáncer por mutaciones celulares. Así como el cáncer de piel ha aumentado su incidencia también lo han hecho otras enfermedades como eczemas, rosácea, lupus eritematoso, etc.