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CUIDADOS BÁSICOS
PARA CADA TIPO DE PIEL
Para que tu piel este bonita y sana, es imprescindible
cuidarla adecuadamente. Diversos factores, como el estrés,
el tabaco, la alimentación inadecuada, la polución,
el sol, etc., hacen que la piel se estropee con el tiempo, acelerando
la involucionando e inevitablemente el envejecimiento prematuro
de la isma.
Para poder cuidarla adecuadamente es fundamental conocer tu tipo
de piel. Cada persona tiene un tipo de piel diferente y cada una
de ellas precisa un tratamiento diferente para poder tratarla.
Existen básicamente cuatro tipos de piel: normal, grasa,
seca y mixta; que a su ves cada una de ellas, pueden ser sensibles.
Piel NORMAL o EUDÉRMICA
Este es el tipo de piel que todas desearíamos tener, ya
que sin duda es la piel perfecta. Se trata de una piel tersa, suave,
con brillo natural y además se mantiene perfectamente hidratada.
Esto no quiere decir que no requiera nuestra atención, ya
que también necesita los cuidados básicos: limpieza,
tonificación, humectación en la mañana y limpieza,
tonificación y nutrición por la noche.
Piel SECA
La piel seca se detecta por la falta de brillo, poros finos y tiende
a descamarse con facilidad, a veces acompañada de un exceso
de sensibilidad, puede llegar a producir el enrojecimiento de la
misma.
En este tipo de piel es más probable que aparezcan arrugas
prematuras puesto que no produce grasa suficiente. La piel mal hidratada
tiende a irritarse con facilidad, puesto que es más vulnerable.
Para equilibrar la piel seca podemos utilizar cremas humectantes,
que actúan como una barrera protectora contra las agresiones
de los agentes externos, e hidratantes que restablece el grado de
humedad devolviéndole a la piel su elasticidad y turgencia
evitando la sensación de picor y tirantez tan desagradable
que se produce en las pieles mal hidratadas. Además sirven
para nutrirla y activar las defensas naturales de la piel. Un factor
muy mportante, a tener en cuenta es nuestra hidratación interna.
Beber mucha agua nos ayudara a mantener una piel en buenas condiciones.
También resulta muy recomendable realizar periódicamente
una exfoliación, ya que la acumulación de células
muertas en la superficie de la piel, impide una buena oxigenación
e influye negativamente en la humectación de nuestra piel.
Piel GRASA
La piel grasa se caracteriza por tener un tono brillante y normalmente
va acompañada de poros dilatados. En este tipo de piel suelen
aparecer espinillas y comedones si la producción de grasa
es excesiva y los cuidados son escasos o inadecuados. Muchas mujeres
piensan que las pieles grasas no precisan de cuidados pero esta
piel puede carecer de agua aunque produzca un exceso de lípidos.
Por lo tanto esta piel necesitan un tratamiento que la proteja e
hidrate. A diario es muy importante realizar una correcta limpieza
de la piel para eliminar restos de maquillaje, contaminación
y exceso de células muertas que pueden producirnos el tan
desagradable acné. Las impurezas que aparecen son muchas
veces una respuesta reflejo de un desequilibrio interno como pueden
ser problemas dermatológicos, hormonales o alteraciones en
el metabolismo. Una correcta alimentación también
es muy importante, porque influye de forma considerable en nuestra
piel. Para ayudar a combatir el molesto acné se recomienda
una alimentación rica en verduras, cereales integrales, frutas
y legumbres, evitando las comidas chatarras, los fritos y las grasas
saturadas. Por otro lado hemos de extremar la higiene evitando en
lo posible el contacto con gérmenes y otros agentes patógenos
. Las pieles acneicas mejoran con el efecto beneficioso del sol,
pero no debemos engañarnos y hemos de tener en cuenta proteger
nuestra piel grasa de una excesiva exposición al mismo.
Piel MIXTA
La piel mixta combina distintos tipos de piel según la zona
del rostro. Generalmente suele presentar la tan conocida zona T
(frente, nariz y barbilla) grasa, y el resto puede ser seca. Aunque
ello te lleve invertir más tiempo, si las tratas por separado
vas a obtener mejores y más visibles resultados.
Piel SENSIBLE
Muchas personas tienen la piel sensible y en generalmente
no la tratan adecuadamente. Las pieles sensibles se detectan porque
presentan enrojecimientos debido a la dilatación anormal
de los vasos capilares, lo que normalmente se traduce en incómoda
sensación de picazón, tirantez y descamación.
La piel sensible es muy frágil y vulnerable. Los factores
externos la atacan más que al resto de las pieles y si no
la cuidamos adecuadamente suele envejecer de forma prematura. Por
otro lado hemos de tener en cuenta que generalmente se trata se
una piel fina, transparente y muy bella.
Las pieles claras corren más riesgo de padecer enrojecimiento
que las pieles morenas. El enrojecimiento se puede dar en todo tipo
de piel y en ambos sexos. Pero las que más enrojecen son
las secas. Las pieles grasas también pueden sufrir irritaciones
y enrojecimientos. Todas merecen un adecuado cuidado.
Para saber que tipo de piel tienes, puedes
hacer una consulta gratuita en nuestra empresa.
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